leishmania

La Leishmania se trata de una enfermedad causada por un parásito que se transmite por la picadura de un mosquito afectado.

Estos parásitos residen en las zonas tropicales, pero también están presentes en la zona del Mediterráneo.

Se trata de una enfermedad que afecta tanto a perros como a humanos.

Leishmania en humanos

La Leishmania en humanos puede tener un pronóstico crítico si no se trata de manera rápida ya que no existe una vacuna eficaz, pero, aún así, los pacientes se han recuperado de esta enfermedad.

Método de contagio de la Leishmania en perros

La Leishmania se contagia por la picadura de un mosquito.

Cuando el mosquito, al picar a un perro, absorbe la sangre del perro infectado de Leishmania, éste, al volver a picar a otro animal sano, le infectará con la enfermedad.

¿En qué época del año suelen haber más mosquitos?

El mosquito específico de la Leishmania se llama “Flebotomus perniciosus” y suelen haber más entre Mayo y Septiembre ya que son mosquitos que se mueven entre temperaturas y zonas cálidas.

Suele picar al atardecer,ya que el mosquito pierde la actividad de vuelo por debajo de los 17 grados.

Estos mosquitos suelen volar a baja altura y no disponen de mucha capacidad de desplazamiento.

Síntomas de la Leishmania

El perro contagiado por esta enfermedad tiene un periodo de incubación que suele durar entre 3 y 18 meses.

  • Los órganos más afectados suelen ser el hígado, el riñón y la piel, aunque depende en gran parte de la sensibilidad del animal.
  • Los síntomas suelen ser parecidos a los de una dermatitis escamosa pero sin picor. Suele aparecer primero en la zona de la cara y se va expandiendo por las orejas.
  • El perro sufrirá un adelgazamiento progresivo aunque siga comiendo.
  • En los casos avanzados, el perro presentará cojera y ceguera.

Prevención ante la Leishmaniosis

La Leishmaniosis es una enfermedad crónica, altamente grave y no tiene tratamiento curativo, por lo que es importante prevenir a los perros mediante:

  • Collares. Suelen durar unos 6 meses.
  • Pipetas. Se ponen en la piel del cuello mensualmente.
  • Vacuna. Se ponen tres dosis durante el primer año de vida y pasado el primer año, se pone una vez al año, un recordatorio de la vacuna. Antes de la vacuna, se deben realizar unas pruebas específicas para ver si el perro está infectado o no. La vacuna es un 92.7% eficaz.

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